La estupidez humana
Qué lástima... Patético... No se si es peor hablar de mí para adquirir notoriedad o inventarse la realidad de un pueblo para publicar un rollo interminable. Todo me parece muy triste, verdaderamente. Sin embargo, ante la duda, hablemos de Vargas Llosa.
¿Quién le dijo a este juntaletras que era lícito soltar un montón de pendejadas sobre gente de carne y hueso para inventarse una novela? Cuando por fin ha conseguido aprender a escribir correctamente y tras muchos años logra saber redactar -recordemos aquel despropósito titulado "La Casa Verde", que parecía obra de mis sobrinas de catorce meses-, se inventa situaciones nunca habidas en personas a las que visitó en su casa con el único objetivo de trazarles un erróneo e hiriente perfil.
Él es así, qué le vamos a hacer, si Bernard Diederich lo llevó a los tribunales por plagiopor algo será. Lo que pasa es que aún más dentera me dan sus palmeros, todos aquellos que lo aplauden por tener un nombre para tener sus cinco minutos de gloria.
Amí me importa muy poco: sigo siendo DulceEve.



